Relato acerca del 8M

Un par de niños, que tendrían entre 8 y 10 años, llegan en busca de esa pizza que, hacía minutos atrás, la madre no había podido llevarse, ya que su pedido había sido olvidado.
Eran 3 hombres adultos y los 2 pequeños. Observo, desde fuera del local, que empiezan con tono de gracia a “cargarlos” -o por lo menos esa intención aparentaban tener-…
Un niño dice estar casado, y el otro comenta que “lo habían dejado“. A esto, los 3 hombres le exclaman “¡no! No digas eso. Decí que la dejaste vos, por una más pendeja”.
El niño grita triste “¡pero ella me dejó!”. Luego de unos 5 minutos de este nivel de “chistes”, los pequeños se retiran y los 3 tipos (con ese tono de camaradería bizarro) alardean “buenos pibes, van a salir buenos”.

En el jardín, en el marco de la ESI1, la maestra pregunta por las actividades que realizan los adultos. Los papás se distinguen por trabajar, ver la tele. El listado de las madres se extiende un poco más: limpiar, cocinar, ordenar, planchar, etc. Los quehaceres los mencionan uno a uno lxs niñxs de la sala de 4. Cuando se les pregunta si ambos, papá y mamá, podrían llegar a realizar las mismas actividades, se presenta un silencio interrumpido por la maestra, quien confirma la respuesta.
En la sala, P. siempre elige el vestido, las carteras, y los juegos con las nenas. Ellas no lo cuestionan -sólo cuando P. no quiere prestar el vestido amarillo-.

Camino por la calle, y un policia me chifla como a un perro. Me recorre en el cuerpo una sensación de repugnancia, impotencia, tristeza.

Situaciones de la vida cotidiana donde el discurso hegemónico se presentifica; desde la voz imperante del adulto, hasta lo incorporado por observación en los más chicos; sin contar el ejercido por la propia institución policial, quien absurdamente se la llama a combatir, y es quien primero la pregona. El ser femenino tomado como objeto sobre el cual decidir: ser dejado, ser usado, ser denigrado, ser comandado. Desde ser culpado por su ropa, hasta cargado con la responsabilidad del ser útero2.

Hoy salimos a la calle, hoy decimos BASTA. Hoy no queremos ese discurso para nuestrxs hijxs, nietxs ni futuras generaciones. Hoy salimos nosotras por todxs.

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Referencia: Ley 26.150, Educación Sexual Integral (2006).

 Ya en 1976 Foucault lo anticipaba con el concepto del biopoder, control de la vida: “derecho de muerte o poder sobre la vida”.

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